lunes, 19 de mayo de 2014

La misión histórica del partido marxista-leninista y del proletariado


Leonid Ilich Brézhnev; uno de los máximos exponente del revisionismo soviético

«Marx y Lenin han afirmado que entre todas las clases que hoy se enfrentan a la burguesía, sólo el proletariado, en tanto que clase más progresista y consecuentemente revolucionaria, puede y debe desempeñar sin titubeos su papel hegemónico en todos los actuales procesos revolucionarios que contribuyen a la destrucción del viejo régimen de opresión y explotación y a la transición de la sociedad al socialismo.

Los revisionistas soviéticos, en oposición al marxismo-leninismo y a la experiencia del desarrollo práctico de la revolución, por un lado tergiversan la realidad pretendiendo que en muchos países que acaban de proclamar la independencia nacional aún:

«No se ha creado la clase obrera nacional». (15) (Voprosi fillosofi; Nº.3, 1983)

Lo que no es en absoluto verdad, mientras por otro lado, especulando con el hecho de que en muchos otros países como estos existe un proletariado poco numeroso y no organizado, extraen la conclusión antileninista de que el proletariado no puede:

«Asumir la misión hegemónica en la revolución democrático nacional». (16) (Mezhdunarodnova zhizny; Nº.3, 1981)

Al mismo tiempo tratan de «probar» que la preparación de las premisas y la «transición gradual al socialismo» de los países, calificados de «orientación socialista» será obra no del proletariado y bajo su dirección, sino de aquellas fuerzas –frentes– que dirigieron la lucha por la liberación y la independencia nacionales, o de aquellas fuerzas que actualmente se encuentran en el poder, sin que sea necesario un nuevo alineamiento de las fuerzas de clase y sin dirigir el rigor del combate y los golpes revolucionarios contra la burguesía, porque, según los revisionistas soviéticos, una parte considerable de la burguesía de estos países habría asumido tendencias socialistas, habría abrazado la «vía del desarrollo socialista» y tendría la posibilidad de desempeñar también el papel dirigente en este importante proceso de desarrollo y progreso. A la par, los revisionistas soviéticos hacen hincapié en su propaganda de que la llamada «orientación socialista» no puede realizarse sin la «ayuda» ni la «experiencia» del socialimperialismo soviético. Afirman que la «orientación socialista» sólo es real en aquellos países:

«Que aceptan y aprovechan la ayuda y la experiencia de los países socialistas [léase: de los países revisionistas - Anotación de N.K.]». (17) (Voprosi fillozofií; Nº.10, 1981)

De donde resulta que si no reciben esta «ayuda» y esta «experiencia» los países no podrían marchar hacia el «socialismo». Así pues, la primera condición fundamental para que los países vayan al socialismo, según los revisionistas soviéticos, sería el factor externo.

También en estas prédicas relacionadas con una de las cuestiones más cardinales de la estrategia y de la táctica, de la teoría y de la práctica de la revolución, como es la de las fuerzas motrices de la revolución, de su situación, alineamiento y de su papel en ella, se descubren abiertamente las posiciones antimarxistas y neocolonialistas, enmascaradas con palabrería pseudomarxista una nueva campaña «civilizatoria» sobre los pueblos subdesarrollados como hacían los colonialistas de antaño y el imperialismo occidental hoy.

El marxismo-leninismo nos enseña y la práctica ha confirmado plenamente que la burguesía, al estar relacionada con la explotación capitalista y siendo la protagonista de esta explotación, no sólo no puede tener ni tiene tendencia socialista alguna, por lo que no puede ser tratada como fuerza motriz del proceso de transición al socialismo y mucho menos como fuerza dirigente de este proceso, sino que además, objetivamente se alinea al frente de los enemigos de la revolución y del socialismo, inclusive a lo largo del desarrollo de la revolución de liberación, democrática y antiimperialista, debido a sus propias posiciones económicas y de clase. Se caracteriza por sus vacilaciones y sus compromisos con el imperialismo y la reacción interna, y por lo tanto no está en condiciones de llevarla hasta el fin. Tampoco pueden jugar el papel dirigente de la revolución las capas de la pequeña burguesía, puesto que tienen exigencias limitadas, individualistas, están bajo la influencia de la ideología anticientífica y dan bandazos ora a la «derecha», ora a la «izquierda», deslizándose hacia el oportunismo y el aventurerismo. Tampoco las capas de la intelectualidad pueden ser una fuerza independiente, porque proceden de diversas clases, por naturaleza son vacilantes política e ideológicamente y tampoco pueden desempeñar un papel dirigente en la revolución». (Nesti Karaguni; La esencia reaccionaria de la teoría revisionista soviética de la «orientación socialista», 1984)

domingo, 18 de mayo de 2014

La clase obrera no puede dejar en manos de otras clases los problemas de la política exterior y la defensa del país


«Tiene extraordinaria importancia las directivas del gran Lenin, en el sentido de que la clase obrera debe, antes que nada, tener fe en sus propias fuerzas, acabar con el maldito prejuicio de que los pueblos no pueden rescindir de la dirección de la burguesía, no pueden subsistir si ésta no decide su destino. La clase obrera debe compenetrarse profundamente de la idea que tiene que encabezar con decisión el movimiento popular contra el fascismo.

La traición contra Checoslovaquia y la confabulación  de Munich demuestran una vez más, y de modo muy convincente, que la clase obrera no puede dejar los problemas de la política exterior y la defensa del país al arbitrio de las camarillas imperialistas y los magnates financieros, a la dirección no controlada de los gobiernos burgueses. La vida reclama imperiosamente que la propia clase obrera se ocupe de la solución de esos problemas». (Georgi Dimitrov; El frente único del proletario internacional y de los pueblos contra el fascismo, 1938)

sábado, 17 de mayo de 2014

Sobre el papel del partido marxista-leninista en la dirección del proletariado y el proceso al socialismo


«La dirección exclusiva e incompartible del partido marxista-leninista en la dura lucha de clases contra la burguesía y la reacción, en la lucha de liberación nacional, en la revolución y en la construcción del socialismo, es una necesidad objetiva, de la que no puede ser excluido ningún país, desarrollado o no desde el punto de vista económico y cultural. Esta exigencia adquiere una importancia particular en nuestros días, cuando en diversos países del mundo han aparecido y aparecen situaciones revolucionarias. El partido marxista-leninista debe necesariamente hacer consciente al proletariado de su misión histórica, aclararle los objetivos de la lucha, así como las vías para su consecución. La revolución y la construcción del socialismo son procesos conscientes, que se realizan sobre la base de la ideología científica marxista-leninista, y es el partido proletario el que porta, elabora y transmite esta ideología a la clase obrera y a las masas trabajadoras. En la dura lucha de clases y en la revolución, el proletariado se enfrenta a numerosos y poderosos enemigos, a la burguesía y a las clases explotadoras, a la reacción y a los oportunistas y revisionistas, que están organizados en Estado y en partidos y que tienen experiencia de dominación y de represión de los movimientos revolucionarios. El proletariado no puede oponérseles, vencerlos y salir victorioso sobre ellos sino actúa como una clase compacta, con su propio partido, en sólida unidad de pensamiento y acción. La lucha del proletariado contra sus enemigos es compleja y multilateral. En esta lucha contrae alianzas con otras fuerzas sociales y arrastra tras de sí a éstas. Pero para el éxito de la revolución es necesario que todos los hilos del movimiento revolucionario se concentren en un único e incompartible centro dirigente, orientador y coordinador. Este único centro y fuerza lo es únicamente el partido marxista-leninista de la clase obrera, porque como ha señalado Stalin, sólo él es el destacamento de vanguardia y organizado de la clase obrera, la más alta forma de organización de clase del proletariado y arma en manos de la clase obrera para la instauración de la dictadura del proletariado, para su continua consolidación y perfeccionamiento, es una unidad de voluntades incompatibles con la existencia de fracciones y que se fortalece depurándose de los elementos oportunistas, revisionistas y desviacionistas». (Nesti Karaguni; La esencia reaccionaria de la teoría revisionista soviética de la «orientación socialista», 1984)

La contradicción entre la revolución y la contrarrevolución prima antes que las contradicciones interimperialistas


«El absolutizar las contradicciones interimperialistas y subestimar la contradicción fundamental, la contradicción entre la revolución y la contrarrevolución, el centrar toda la estrategia únicamente en la explotación de las contradicciones existentes en el campo enemigo y olvidar lo principal: el aumento del espíritu revolucionario y el desarrollo del movimiento revolucionario de los trabajadores y de los pueblos, dejar de lado la preparación de la revolución, todo esto está en total oposición con las enseñanzas del marxismo-leninismo. Es antimarxista practicar, so pretexto de aprovechar las contradicciones, la unión con los imperialistas supuestamente más débiles para oponerse al más fuerte, colocarse al lado de la burguesía propia para oponerse a la de otro país. Lenin señalaba que la táctica consistente en aprovechar las contradicciones en las filas de los enemigos debe ser utilizada para elevar y no para bajar el nivel general de la conciencia proletaria, el espíritu revolucionario, la aptitud de las masas de luchar y conquistar la victoria». (Enver Hoxha; La teoría y la práctica de la revolución, 1977) 

jueves, 8 de mayo de 2014

Las desviaciones de derecha y nacionalistas en la dirección del partido; orígenes y medios de superarlas; Resolución del Comité Central del Partido Obrero Polaco; 1948

Tras la Segunda Guerra Mundial, en el Partido Obrero Polaco, se formo una tendencia de similar corte al del Partido Comunista de Yugoslavia y la tendencia titoista. En el trabajo de detección y eliminación de la desviación derechista-nacionalista en el Partido Obrero Polaco, trabajo que cubrió inicialmente los meses de julio y agosto de 1948, tuvo un papel central la figura del marxista-leninista Bolesław Bierut, quién denunció la tendencia de Władysław Gomułka y allegados.

En su informe de septiembre de 1948 al Pleno del Comité Central, que ya publicamos, describía así la fuente de las desviaciones acaecidas:

«En su razonamiento, el camarada Gomułka está influenciado por un particularismo nacional, por un espíritu nacional que le limita, que le estrecha el horizonte político y no le permite ver el estrecho lazo que existe en la época actual entre las aspiraciones nacionales y las aspiraciones internacionales; por ello ha acabado en conclusiones políticas falsas y muy perjudiciales en la práctica.

De ahí la tendencia, en su valoración del movimiento de la clase obrera polaca, a separar la lucha por la independencia de la lucha del proletariado; de ahí la interpretación errónea de la naturaleza de la democracia popular, y de las transformaciones que se producen y deben producirse en su seno, de ahí también el deslizamiento a posiciones que justifican un «equilibrio» entre la democracia liberal burguesa y la democracia socialista.

Por lo tanto, como se ha señalado, dicha tendencia a pasar por alto o a aminorar el camino polaco hacia el socialismo pretende traficar con la verdad, que es la siguiente; a pesar de ciertas características específicas, nuestro proceso no es algo cualitativamente diferente de la trayectoria general de desarrollo hacia el socialismo, el cual sólo difiere en la forma de la trayectoria general de desarrollo, una diferencia que de por sí surge precisamente por la victoria previa del socialismo en la Unión Soviética, una diferencia que se puede basar en la experiencia previa de la construcción socialista en la Unión Soviética, teniendo en cuenta las posibilidades que ofrece el nuevo período histórico y de las condiciones específicas de la evolución histórica de Polonia.

Observamos dentro de estos graves errores, que el camarada Gomułka falla en la comprensión de la esencia de las relaciones que unen a los países de democracia popular con la tierra del socialismo victorioso de la Unión Soviética, y que la profunda solidaridad permanente de intereses en sus relaciones que difieren sustancialmente de las existentes entre las democracias populares y los países capitalistas. Y también de camino, vemos la falta de comprensión de la esencia de la lucha por la soberanía polaca que se ve amenazada por la expansión por parte del imperialismo estadounidense y su agencia alemana. 

Los errores emanan de una posición absolutamente falsa y antileninista en la cuestión nacional, del resultado de una posición oportunista y absolutamente falsa en la cuestión campesina. Debemos prestar atención a que hay una analogía sorprendente en los fenómenos similares que no han sido frenados y que acabaron en un degeneración total para Yugoslavia. Los lazos de parentesco entre estos fenómenos no son fortuitos, porque son del mismo origen». (Bolesław Bierut; Para lograr la completa eliminación de las desviaciones derechistas y nacionalistas, 1948)

Este presente documento, que es la resolución del partido del Pleno del Comité Central de septiembre de 1948 es, un añadido para el estudio y comprensión del revisionismo polaco, que llegaría de la mano de Władysław Gomułka con su ascenso al poder en 1956. Y al mismo tiempo como decía Bierut: «debemos prestar atención a que hay una analogía sorprendente» entre el revisionismo yugoslavo y el revisionismo polaco, ya que este ejercicio marxista-leninista de exposición de sus características y males, nos hará ver la conexión entre sus teorías.

El documento:


Las desviaciones de derecha y nacionalistas en la dirección del partido; orígenes y medios de superarlas

Reunido del 31 de agosto al 3 de septiembre de 1948 el Comité Central del Partido Obrero Polaco, después de haber escuchado el informe del camarada Bolesław Bierut sobre: «Para lograr la completa eliminación de las desviaciones derechistas y nacionalistas», y después de una profunda discusión, adoptó, por unanimidad, la siguiente resolución:

«1º El Pleno del Comité Central del partido de junio de 1948 puso en evidencia la existencia de desviaciones ideológicas de derecha que alcanzan a una parte de la dirección del partido. Esta desviación encontró su expresión en el informe del camarada Władysław Gomułka que contenía una apreciación errónea, antileninista del pasado del movimiento obrero polaco. A pesar de la lucha anterior del Partido Obrero Polaco contra el oportunismo, el chovinismo y la tendencia socialdemócrata, del Partido Socialista Polaco, el informe del camarada Gomułka –que no había sido sometido previamente a la aprobación del Buró Político– constituía de hecho una capitulación ideológica ante las tradiciones nacionalistas del Partido Socialista Polaco.

Obstinándose en defender sus concepciones erróneas, a pesar de la posición unánime del resto de los miembros del Buró Político, el camarada Gomułka, y solidarizándose con él los camaradas Zenon Kliszko, Władysław Bieńkowski y otros, no se han declarado formalmente de acuerdo con la apreciación crítica sobre el informe hecho por el camarada Gomułka, sino después de la discusión del Comité Central; sin embargo ninguno de ellos procedió entonces a una autocrítica sincera y consecuente, limitándose a formulaciones incompletas y desprovistas de claridad. 

A pesar de las tentativas de presentar la intervención del camarada  Gomułka en el Pleno del Comité Central del partido de junio de 1948 como una desviación accidentada, el desarrollo ulterior de los acontecimientos ha demostrado que no fue aquél un hecho aislado. En el momento de la intensificación de la crisis yugoslava, es decir, en abril y mayo, el camarada Gomułka manifestó un actitud conciliadora con relación a la dirección del Partido Comunista de Yugoslavia.

Después de la publicación de la resolución de la Kominform el camarada Gomułka no disimuló su actitud negativa con relación a la parte de la resolución que trata de los problemas de la transformación socialista de la agricultura y de la cuestión de la lucha contra la explotación de las masas campesinas y laboriosas por los elementos capitalistas del campo.

sábado, 3 de mayo de 2014

El canal de Nicaragua y el nuevo mundo multipolar

Se trata de la reiterativa campaña de desinformación y justificación permanente de tal proyecto, y de hecho una análisis meramente «positivista» en lo fundamental que no ahonda en la realidad conjunta determinada por el desarrollo del canal, el cual sin ninguna duda ha de ser considerado como un proyecto del capitalismo global en complicidad con la burguesía nicaragüense en su conjunto. Entonces que significa este proyecto para Nicaragua, China y Latinoamérica:

1. El proyecto no es exclusivo del imperialismo chino, aunque este será el capital rector; de hecho por intermediación de Daniel Ortega se ha invitado a tomar parte en el mismo tanto al imperialismo estadounidense, al imperialismo ruso, como a algunas petromonarquías feudales absolutistas implicadas en las convulsiones que aquejan Oriente Medio y al norte de África.

2. La concesión territorial –el significado de la ley modificada a medida para dejar en manos de la empresa constructora la totalidad de la propiedad del canal y la mayoría de acciones durante más de medio siglo– supone para el pueblo nicaragüense no solo que se le cercene un margen importante de territorio nacional –en donde la soberanía nicaragüense que se ejerce mediante sus códigos legales estará completamente «suspendida»–, sino la desecación y contaminación de todas las cuencas acuíferas limítrofes al proyecto, incluido el gran lago. Léase los documentos: «De satélites y canales» y «Algunos apuntes más sobre el Proyecto Gran Canal Interoceánico de Nicaragua».

3. El crecimiento económico que pueda suponer tendrá la misma tendencia de concentración del «plus valor» por la clase dominante seguido hasta el momento, y de un profundo sentido capitalista acompañado de algunos programas de asistencia social para invisibilidad tal realidad ante las masas. Es decir, el proyecto significa crecimiento económico para la burguesía y pobreza más asistencialismo –en forma de bonos– para las masas tal como refleja:

«Según Wealth-X, el patrimonio del conjunto de la clase burguesa nicaragüense ha crecido en un 20%, al tiempo que el número de supermillonarios ha pasado de 180 a 190 –un 4% más desde el 2012– tomando en consideración que los que reciben este apelativo tienen de patrimonio activo 26 millones de dólares o más; no incluye el patrimonio pasivo –obras de arte, vivienda, etc.–. Pero agreguemos otros datos, según FIDEG el 42,7% de la población se encuentra inmerso en la pobreza y el 7,6 % bajo el flagelo de la extrema pobreza –que viven con menos de un dólar al día–; esto arroja una verdad incontrovertible, y es que el conjunto de la fuerza productiva del país y el resultado de ese trabajo, el plus valor, sigue siendo usurpado por la clase dominante en detrimento de las mayorías, o lo que es lo mismo, hay un marco político-económico que permite esa parasitaria usurpación. Es decir, el patrimonio en millones de dólares de los 190 supermillonarios nicaragüenses, siempre que tengan 26 millones por sujeto; haciende a nada más y nada menos que a: $ 4.940.000.000. Si repartiéramos esa cantidad a partes iguales entre todos los nicaragüenses –según el último censo– saldríamos a $ 960.70, son 32.933.333,34 salarios mínimos interprofesionales que estaría en unos 150 dólares mensuales –es un promedio, no hay un salario mínimo interprofesional sino que hay salarios mínimos por ramas–; se podrían comprar 14,5 satélites de comunicación valorados en $ 346 millones; se podrían construir 310 hospitales como el proyectado por el Ministerio de Defensa de alta especialización y tecnología punta, 474 camas y 41 mil metros cuadrados; y así sucesivamente. A la luz de esos números consideremos el nivel de desarrollo del sistema sanitario, en consecuencia de atención a ese pilar social. Aclarar que en estos números se incluyen tanto la medicina privada como pública, en esta última no se incluyen los programas de cooperación en el campo sanitario desarrollados en el marco del ALBA y ejecutados en terceros países; pero si las misiones desarrolladas por las brigadas en territorio nacional. Y es que según datos de la OMS-OPS en el 2006 Nicaragua tenía 0,3333 médicos por cada 1.000 habitantes, en el 2013 hay 0,4 médicos por cada 1.000 habitantes. Pero atendamos otro dato que no puede ser despreciado, el número de camas por habitantes en el 2008 era de 1 por cada 1.000 habitantes; en el 2012 es de tan solo 0,9 camas por cada 1.000 habitantes. Es decir, hay un crecimiento escueto respecto a la proporción de médicos por habitantes, y que esa proporción es marginal, diría incluso que despreciable; al tiempo que el número de camas disponibles por habitantes se han reducido. Indicar que esta lógica es una transversalización de la realidad, pues evidentemente hay una mayor concentración de médicos en determinadas zonas geográfica respecto a otras. Esto tiene tres lecturas inmediatas: primero que dado el infradesarrollo del sistema sanitario nicaragüense casi cualquier incidencia de una enfermedad adquiere dimensiones epidémicas; segundo que el crecimiento económico no se está reflejando en el sector sanitario y tercero ¿dónde estás socialismo que no te vemos?». (Equipo de Bitácora (M-L); «El revisionismo del socialismo del siglo XXI», 2013)

El documento:



El progresivo declive de EE.UU. en su papel de “hegemón” internacional ha provocado la emergencia de otros actores con gran relevancia a nivel global: Rusia, China, Brasil e India, por un lado, y el conjunto de países de América Latina por otro, quienes han conformado un nuevo escenario multipolar. La crisis económica en Europa también fue propicia para posibilitar este escenario internacional que describimos, mostrando los límites de modelos de integración como la Unión Europea, y de modelos económicos con fuertes componentes librecambistas. En ese contexto, en Nicaragua se plantea nuevamente la posibilidad de desarrollar un paso interocéanico, que conecte el Mar Caribe con el Océano Pacífico y Atlántico, sin la tutela de Washington. ¿Qué oportunidades y peligros presenta esta idea, donde participarían empresarios chinos y probablemente rusos, amparados por ambos gobiernos? ¿Cómo impactará en las economías latinoamericanas?

El proyecto del Canal de Nicaragua es, sin dudas, un proyecto muy ambicioso: con una construcción que se estima en unos 40.000 a 50.000 millones de dólares, conectaría al Mar Caribe con el Océano Atlántico y el Pacífico, comenzando sus obras a principios de 2015. Hay que decir que este no es un proyecto nuevo, ni mucho menos: hace siglos que se ha buscado una conexión en la zona, e incluso el Canal de Nicaragua ya se aparecía como idea antes de la construcción del propio Canal de Panamá, que data de 1914 y nace con una hegemonía absoluta de parte de EE.UU.

Una de las diferencias importantes con el Canal de Panamá, en las proyecciones conocidas hasta el momento, es que el nicaragüense podría ser además utilizado por barcos de gran calado. Sería, por consiguiente, un canal más ancho y más profundo que el de Panamá, que además se ha caracterizado en los últimos tiempos por cierta “lentitud” en las obras de remodelación, con la consiguiente falta de adecuación para el paso de nuevas embarcaciones.

Las anotaciones de la historiografía burguesa sobre las reformas y la nueva orientación de Yugoslavia a partir de 1948; Equipo de Bitácora (M-L), 2014

Las siguientes citas pertenecen a dos curiosos libros. Uno: «Breve historia de Yugoslavia», escrito por varios historiadores burgueses occidentales en 1976. El otro escrito: «El titoismo en acción reformas tras 1948», escrito por Fred Warner Neal en 1958 del mismo cariz. En ambos encontramos abundantes pruebas de la idiosincrasia del revisionismo yugoslavo sobre todo en la cuestión de las reformas económicas tras 1948 y de sus teorizaciones sobre el frente y el partido, que confirman la justa condena del movimiento comunista a esta tendencia revisionista.

Podemos encontrar desviaciones específicas en la economía como la de permitir a cada empresa «autogestora» fijar su los salarios, que productos producir, donde y cuando venderlos, algo ajeno a un plan nacional conjunto:

«Estas últimas propuestas llenan al economista de alegría. Ellos «sólo pueden ser recibidos de buena por el Oeste» se declara encantado. El corresponsal del «Daily Mail», Alexander Clifford, está más encantado ante la perspectiva de una nueva reforma económica de Tito. «Si se llevan a cabo», escribe el 3 de agosto de 51: «Yugoslavia parece que terminará mucho menos socializadas que Gran Bretaña». Pasando a los puntos de la revista concernientes a las medidas económicas, parece que le causa satisfacción las medidas de Tito: «el precio de los bienes serán determinados por el mercado, es decir, por la oferta y la demanda, los sueldos y salarios serán fijados en función de los ingresos de la empresa, y dichas empresas económicas deciden de modo independiente qué producir y en qué cantidades». (James Klugmann; De Trotski a Tito, 1951)

También la influencia del capital extranjero en Yugoslavia:

«Los capitalistas extranjeros, es decir las sociedades, los trusts y otros inversores tienen en Yugoslavia, el mismo poder de decisión que el poder yugoslavo mismo sobre la política y el desarrollo general del país. Las denominadas empresas autogestionadas, ya sean grandes o pequeñas, son de hecho obligadas a tener en cuenta al inversor extranjero. Este inversor tiene sus propios derechos, los cuales se han impuesto en el Estado yugoslavo, tiene sus propios representantes directos en estas empresas mixtas y tiene sus propios representantes o su influencia en la Federación». (Enver Hoxha; La autogestión yugoslava; teoría y práctica capitalista, 1978)

Otro de los aspectos que se han intentado disimular en Yugoslavia, como en otros países donde imperó el revisionismo –como Polonia o Rumanía–, es la extrema deuda contraída con los organismos –como el Fondo Monetario Internacional– y los Estados imperialistas –Estados Unidos, Alemania Occidental, Gran Bretaña, etc–. con lo que se tapaba la ineficacia de su economía, aunque finalmente como era normal, pasaría una cara factura que concluiría a aminorar el fin de estos regímenes. El curso de esa política no se detendría en vida de Tito como decimos, y a su muerte en 1980, acabaría Yugoslavia con una deuda de 20.000 millones, en 1978 ya se decía:

«Si la economía yugoslava ha dado algunos pasos hacia adelante en su desarrollo no es de ninguna manera por el sistema de «autogestión» como los revisionistas titoistas tratan de reclamar para sí mismos.  En Yugoslavia, el mundo capitalista se derramo en forma de inversiones, en forma de créditos y en forma de las «ayudas» de ingentes cantidades de capitales, que constituyen una parte considerable de la base material de este sistema capitalista-revisionista. El endeudamiento de Yugoslavia sobrepasa los 11 mil millones de dólares, entre los que están más de 7 mil millones de deuda hacia los Estados Unidos. No es sin intenciones determinadas que la burguesía internacional apoya el sistema de «autogestión socialista» yugoslavo sobre tal base material y financiera. Las muletas del capital occidental ayudaron a este sistema que se mantuviera de pie como un modelo de la preservación de la orden capitalista bajo etiquetas pseudosocialistas». (Enver Hoxha; La autogestión yugoslava; teoría y práctica capitalista, 1978)

Para 1980, como reportó el periódico español 
«El País», Yugoslavia lejos de ser un país saneado estaba completamente endeudado:

«Los últimos años de Tito fueron época de euforia y consumo desmedido para la reducida renta per cápita que este país tenía la pasada década 
entre 1.900 dólares, y 2.500 dólares, al final. Estaba claro que el dinar no podía seguir manteniendo un cambio artificial y, ya cuando en otoño de 1979 se reunió en Belgrado la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, los yugoslavos oyeron insistentes recomendaciones de desvalorización de su divisa.. (...) La deuda exterior yugoslava es de 18.000 millones de dólares, un fardo per cápita muy similar al polaco, pero con un pago más cuidadoso de intereses y una firme voluntad de frenar la afluencia de dinero fácil a la corta y asfixiante a la larga. Con el 21 % de sus ingresos totales en divisas destinados por Yugoslavia a la devolución y servicio de su deuda exterior, el país se acerca a la luz roja del 25%, que ya una vez se encendió en la década anterior. El turismo y las remesas de emigrantes son importantes al respecto
». (El país; Yugoslavia padece un 80% de inflación en su más grave crisis económica, 1980)

El partido comunista –llamada Liga de los Comunistas de Yugoslavia–, se fue disolviendo dentro del frente –llamado Alianza Popular–, algo ajeno a lo que establece la teoría marxista-leninista. La cobardía de poner siempre a las masas como ejemplo de papel dirigente al frente por delante del partido para no crear polémicas en torno a que es un gobierno de un sólo partido, negando el papel rector del partido marxista-leninista en la sociedad socialista y temiendo explicar que es el partido el que debe regir el frente donde se reúnen las masas sin partido agrupadas en sindicatos, agrupaciones juveniles, etc., todo esto portaba una tendencia liquidacionista:

«Según la teoría marxista-leninista, el partido es la fuerza dirigente principal en el país, con programa propio y sin diluirse en la masa de los sin partido. El partido es la forma superior de organización y el arma más importante de la clase obrera. Pero en Yugoslavia es el frente popular y no el partido comunista el que está considerado como la fuerza principal dirigente en el país. Los yugoslavos rebajan el papel del partido comunista; lo diluyen, en efecto, en el frente popular de los sin partido que comprende elementos muy diferentes desde el punto de vista de clase –obreros, campesinos, trabajadores con una explotación individual, kulaks, comerciantes, pequeños industriales, intelectuales burgueses, etc–. (...) El hecho de que en Yugoslavia solo el frente popular actúa en la arena política, mientras que el partido y sus organizaciones no se presentan abiertamente, en nombre propio, ante el pueblo, no solo rebaja el papel del partido en la vida política del país, sino que socava al partido como fuerza política independiente llamada a conquistar la creciente confianza del pueblo y a atraer bajo su influencia a masas cada vez más amplias de trabajadores mediante una actividad política propagandística abierta de sus puntos de vista y de su programa. Los dirigentes del Partido Comunista de Yugoslavia repiten los errores de los mencheviques rusos respecto a la disolución del partido marxista en la organización de las masas de los sin partido. Todo esto demuestra la existencia de tendencias liquidadoras respecto al Partido Comunista en Yugoslavia». (Resolución de la Kominform de los partidos comunistas sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia, 28 de junio, 1948)

Estas y otras muchas desviaciones comunes del titoísmo fueron análogas en otras muchas ramas del revisionismo; como la descolectivización –del revisionismo polaco–, la descentralización y el «tomar la agricultura como base de la agricultura» –del revisionismo chino– o abogar por la «completa liberalización de la cultura y las artes» –del revisionismo eurocomunista– .

Pedimos que se tenga en cuenta como repetimos arriba, que se tratan de documentos escritos por ideólogos burgueses, por lo tanto las citas no están exentas de clichés anticomunistas sobre ciertos sucesos históricos, por ello en ciertas citas que pueden descolocar al lector, hemos hecho unas pequeñas anotaciones.

El documento:

Edvard Kardelj, Josip Broz Tito y Moša Pijade

(1) «Como resultado inmediato de la disputa con la Kominform, Yugoslavia dejó de ayudar a los comunistas griegos en 1949. El gobierno griego dominó la revuelta [se refiere a la guerra civil griega de 1946 a 1949 - Anotación de Bitácora (M-L)] y, al mejorar las relaciones con Yugoslavia, se hizo posible la firma del Pacto de los Balcanes en 1953, entre Yugoslavia, Grecia y Turquía. Aunque se estrecharon más sus contactos, esto sirvió para crear una atmósfera de mayor seguridad y demostró que Yugoslavia podía tener, por lo menos, una alianza de tipo general con dos países miembros de la OTAN». (H.C. Darby, R.W. Seton-Watson, P. Auty, R.G.D. Laffan y S. Clissold; Breve historia de Yugoslavia, 1966)

(2) «Al mejorar las relaciones con otros países occidentales se extendió también el comercio yugoslavo, especialmente con Alemania del Oeste y con los tres países que habían participado en los principales programas de ayuda; Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos –en 1961 las importaciones yugoslavas totalizaban 910 millones de dólares y las exportaciones 569. De estas exportaciones 261 millones de dólares eran para Europa Occidental, 43 para América del Norte, 175 para Europa Oriental y la Unión Soviética, y 90 para el resto del mundo–, después de solucionar la cuestión de las compensaciones». (H.C. Darby, R.W. Seton-Watson, P. Auty, R.G.D. Laffan y S. Clissold; Breve historia de Yugoslavia, 1966)